Platos Voladores al Ataque!! El relato Ilustrado

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Un Plato Volador hace estrellar el auto donde viaja un matrimonio. El corazón de la joven señora es extraído de su cuerpo todavía tibio y llevado por el Plato Volador hasta el remoto Plutón, donde es transplantado al pecho de un plutonio.El resultado de la operación es sensacional: con el corazón humano el plutonio podrá vivir diez mil años o más, será prácticamente inmortal.Todos los plutonios quieren ahora recibir corazones humanos, la única solución es invadir la Tierra para realizar la gran cosecha de corazones. El ataque de los ejércitos plutonios no puede ser más despiadado. Traen armas jamás vistas, como el proyector del Terror y los Rayos de Superneutrinos que aniquilan a las defensas de Buenos Aires. Los cuarteles resisten con heroísmo invencible, pero Platos Voladores subterráneos provocan grandes hundimientos. Nada puede oponerse a los atacantes plutonios que siguen trayendo nuevas armas, como el Rayo Feroz, que convierte en fieras embravecidas a los pacíficos animales que pastan en los campos. Y como las Plantas Carnívoras, que corren veloces sobre las raíces y devoran cuanto encuentran, o como los gigantescos Dinosaurios, invulnerables a las balas. Contraataca la Tierra con supertanques, pero los plutonios los destruyen bombardeándolos con meteoritos. Y continúa el ataque general, ahora con el Rayo del Tamaño, que hace crecer a un chico de trece años hasta más allá de las nubes. Saturno, eterno rival de Plutón, acude en ayuda de la Tierra, pero en la ayuda se oculta la traición: Plutón será vencido tras monstruosos combates, pero Saturno querrá la tierra para sí, la atacará con la más terrible de las armas, su anillo... La Tierra es arrasada, son borradas del mapa Londres, París, Río de Janeiro, ya le toca a Buenos Aires... Bocha -un chico porteño- y sus amigos, ayudados por un maestro de Bahía Blanca, lanzan el más inesperado y audaz de los contraataques. Unos minutos más y Buenos Aires desaparecerá. Allá, en Saturno, Bocha y sus amigos combaten contra los saturninos... ¿Es el fin de Buenos Aires?

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